Bienvenidos a la selva
Basta de civilización... vayamos hacia nuestro animal interno....nos hemos ido a la selva de Manu, un parque nacional inmenso, no lejos de Cuzco, en donde vuelves a sentir el lado salvaje que todos tenemos dentro. Realmente es increible como en unos pocos kilómetros de carretera (pista, lo del asfalto sería de mal gusto) puedes cambiar tanto de paisaje...de únicamente ver paja brava como vegetación cuando estás coronando la montaña a de repente encontrarte en medio de la peli "tras el corazón verde" con una vegetación poderosa y llena de misterio. En la foto podéis ver el paisaje del descenso al parque nacional con unos cuantos grados más de temperatura que Cuzco y muchos más mosquitos. A Marta en pleno ataque morriñento le recordaba a las zonas semi-amazónicas gallegas ¿?
Dentro de esta gran reserva natural peruana existen plantas y animales para todos los gustos: desde helechos gigantes del tamaño de Marta hasta flores de vivos colores, en cuanto a animales hemos visto mariposas, monos ardilla, y una gran variedad de pajaros. Algunos (Juan) dicen haber visto un jaguarín negro (por confirmar si no era un perro) . Para conseguir captar a los bichos es necesaria la participación de los zooms más potentes...los chicos son tímidos...
En cuanto a las personas hemos ido a visitar la comunidad indígena de Santa Rosa de Huacaria formada por nativos de la etnia Matchiguenga que muy amables, nos ofrecieron fruta, parte de su artesanía y una demostración de sus habilidades de caza con arco y flechas...lo que nos hizo temer por más de un niño Matchiguenga que curioseaba por la zona. En las fotos podeis ver a un artesano en plena fabricación de uno de sus arcos con madera de chonta (dura coma unha pedra) y a Marta integrada en el poblado junto a las casas donde habitan los nativos...duermen arriba para por si los jaguares.
Como colofón a la aventura nos dimos una vuelta en barca (parecida a las planeadoras tan gallegas) por el río Alto Madre de Dios (Foto de la vista sobre el río dedicada a los primos de Marta con cariño). Al no estar en época de lluvias el caudal del río era tirando a escaso lo que no supone un problema cuando vas a favor de corriente pero sí cuando la remontas...de hecho la mitad de la barca se tuvo que apear en medio del río para empujarla y salvar la parte de menos calado. Aquí me tenéis en gayumbos de pie sobre cantos rodados dejando constancia de la buena alimentación gallega (aunque suene a fantasmada no es broma...ya os contará Marta lo machote que estoy hecho).
En el camino a Manu pasamos por un bonito pueblo llamado Paucartambo, donde al ser primero de mes, nos encontramos a una larga cola de mujeres vestidas con el traje de domingo para cobrar un pequeño subsidio que da el gobierno a las familias más pobres. Se trata de uno de los trajes tradicionales quechuas, que siguiendo la tónica de la vestimenta andina, es una auténtica explosión de color.
Vamos un poco retrasados en la publicación en la siguiente entrada saciaremos vuestras curiosidades culinarias. Besos a todos que seguro andais de veranito...