jueves, 9 de agosto de 2007

Bienvenidos a la selva

Basta de civilización... vayamos hacia nuestro animal interno....nos hemos ido a la selva de Manu, un parque nacional inmenso, no lejos de Cuzco, en donde vuelves a sentir el lado salvaje que todos tenemos dentro. Realmente es increible como en unos pocos kilómetros de carretera (pista, lo del asfalto sería de mal gusto) puedes cambiar tanto de paisaje...de únicamente ver paja brava como vegetación cuando estás coronando la montaña a de repente encontrarte en medio de la peli "tras el corazón verde" con una vegetación poderosa y llena de misterio. En la foto podéis ver el paisaje del descenso al parque nacional con unos cuantos grados más de temperatura que Cuzco y muchos más mosquitos. A Marta en pleno ataque morriñento le recordaba a las zonas semi-amazónicas gallegas ¿?

Dentro de esta gran reserva natural peruana existen plantas y animales para todos los gustos: desde helechos gigantes del tamaño de Marta hasta flores de vivos colores, en cuanto a animales hemos visto mariposas, monos ardilla, y una gran variedad de pajaros. Algunos (Juan) dicen haber visto un jaguarín negro (por confirmar si no era un perro) . Para conseguir captar a los bichos es necesaria la participación de los zooms más potentes...los chicos son tímidos...











En cuanto a las personas hemos ido a visitar la comunidad indígena de Santa Rosa de Huacaria formada por nativos de la etnia Matchiguenga que muy amables, nos ofrecieron fruta, parte de su artesanía y una demostración de sus habilidades de caza con arco y flechas...lo que nos hizo temer por más de un niño Matchiguenga que curioseaba por la zona. En las fotos podeis ver a un artesano en plena fabricación de uno de sus arcos con madera de chonta (dura coma unha pedra) y a Marta integrada en el poblado junto a las casas donde habitan los nativos...duermen arriba para por si los jaguares.










Como colofón a la aventura nos dimos una vuelta en barca (parecida a las planeadoras tan gallegas) por el río Alto Madre de Dios (Foto de la vista sobre el río dedicada a los primos de Marta con cariño). Al no estar en época de lluvias el caudal del río era tirando a escaso lo que no supone un problema cuando vas a favor de corriente pero sí cuando la remontas...de hecho la mitad de la barca se tuvo que apear en medio del río para empujarla y salvar la parte de menos calado. Aquí me tenéis en gayumbos de pie sobre cantos rodados dejando constancia de la buena alimentación gallega (aunque suene a fantasmada no es broma...ya os contará Marta lo machote que estoy hecho).

En el camino a Manu pasamos por un bonito pueblo llamado Paucartambo, donde al ser primero de mes, nos encontramos a una larga cola de mujeres vestidas con el traje de domingo para cobrar un pequeño subsidio que da el gobierno a las familias más pobres. Se trata de uno de los trajes tradicionales quechuas, que siguiendo la tónica de la vestimenta andina, es una auténtica explosión de color.

Vamos un poco retrasados en la publicación en la siguiente entrada saciaremos vuestras curiosidades culinarias. Besos a todos que seguro andais de veranito...

miércoles, 1 de agosto de 2007

Cuna Inca

Tras el estrés de La Paz decidimos apostar por algo más tranquilo y más arqueológico. Nos fuimos a Copacabana (ojo Bolivia), al borde del lago Titicaca, para desde allí viajar a lo que, según la tradición Inca, es la cuna de su gran imperio: la Isla del Sol. Podeis ver una foto de Copacabana, ese bonito y tranquilo pueblo a orillas del lago entre dos pequeñas montañas, que no tiene mucho que ver con su homónimo brasileño.

Pretendíamos ir del tirón a la isla, pero las lanchas que hacen el trayecto sólo circulan por las mañanas en invierno así que tocó hacer noche en Copacabana...fuimos a un hostal donde pagamos 70 bolivianos, mas o menos 7 euros, por una habitación doble con baño privado (aunque la ducha caía literalmente sobre la taza del retrete), pero no nos podemos quejar, hasta tele por cable...es increible que en medio de tanta pobreza de lo primero que se preocupan es por el entretenimiento, este mundo consumista...

Copacabana tiene mucho encanto turístico y debe ser la releche en verano...pero sobretodo tiene una catedral preciosa, medio morisca y con unos retablos impactantes....realmente impresionante, hasta ahora las iglesias nos habían dejado un poco desconcertados ya que habitualmente tenían más pinta de palacios franceses con sus frescos, que de iglesias. Aquí está Marta delante de la puerta de la catedral con los tenderetes de fin de semana.

Al día siguiente tomamos un barquito hacia la Isla del Sol, unas 2 horas de trayecto por el Titicaca hasta llegar al sur de la isla...que nos recuerda un poco a Cíes (sniff sniff). La llegada fue agotadora, subiendo los 205 peldaños de la escalera del Inca con las mochilas a la espalda, un sol de justicia y los casi 4000 metros de siempre (creímos morir).

Fueron dos días de caminata intensa pero muy diferente...

El primer día fue freestyle, subiendo montañas ayudados por las terrazas de cultivo que nos servían de peldaños. Coronamos un par de puertos de primera clase desde los que se dominaba prácticamente toda la isla y donde las vistas hacían merecer la pena el esfuerzo invertido.

El segundo día seguimos los caminos que llevan a la parte norte donde se encuentran los principales restos arqueológicos Incas...una pateadita de unas 8 horas monte arriba monte abajo con Marta en plan Indurain dopada claramente por las hojas de coca. Las ruinas Incas desde mi punto de vista fueron un pequeño bluf, mal señalizadas, mejor dicho NO señalizadas y bastante destruidas. Marta con su marcada pasión por las piedras antiguas estaba encantada correteando por las ruinas mejor conservadas de Chinkana que poseen un palacio de laberínticos pasillos por los que se lo pasó pipa perdiéndose un rato.

Además de estas ruinas había un pedrolo enorme al que llaman la Roca del Puma (Titi Kharka: en Aymara, de ahí el nombre del lago) donde se supone que nacieron el Sol, algunos dioses y en definitiva donde está el origen del pueblo Inca. Parece ser que si miras bizco desde el suroeste después de un par de piscos ves un puma agazapado...yo no lo ví. Aparte de eso había una mesa muy preparadita donde yo pretendía tomarnos nuestros sandwiches hasta que observamos una cusiosidad inusitada por los demás turistas...resulta que era la mesa ceremonial donde sacrificaban animales y personas en tributo al Sol... glups.

Ya de vuelta en tierra, nos embarcamos rápidamente en un bus hacia Perú que hacía una paradita en Puno antes de seguir hasta Cuzco. En ese intermedio, mientras me quedaba plácidamente descansando en el pueblo, Marta se fue a visitar las islas flotantes de los Uros, una comunidad indígena que lleva 600 años viviendo en el Titicaca en islas artificiales que ellos mismos fabrican de totora, si, la planta con la que Quitín Muñoz construía los barcos con los que intentaba atravesar el pacífico. Aquí vemos un par de imágenes de una de esas islas con sus siempre coloridos habitantes, y otra de un paseo en barca de totora...si Quitín lo hizo, y vive de eso todavía...nosotros también podemos.

Por cierto, la foto de Marta la sacó una chica de Vigo que se encontró en esa excursión y que es mi vecina de de la calle Arenal, nada menos....si es queee, el mundo es un pañuelo.

Besos para todos desde Perú.

domingo, 29 de julio de 2007

¿¿La Paz??

Sabemos que los españoles eligieron este lugar por estar a medio camino entre la costa (Lima) y las minas doradas del Potosí, solo así se explica un emplazamiento tan descabellado a semejante altura (cuasi 4000 metros). Esta es la vista de uno de los valles que conforman la ciudad. Como vemos las casas se encaraman a las colinas desafiando la ley de la gravedad. Ni que decir tiene lo complicado que resulta trepar por sus calles con el oxígeno limitadito que tenemos aquí.

Lo que no sabemos es qué boliviano o español con bastante ironía le puso precisamente ese nombre a esta ciudad. Ya que si por algo se caracteriza La Paz, es por no ser un sitio pacífico en absoluto. El tráfico, tanto humano como rodado es espectacular: minibuses con tipos colgados de la puerta que vociferan precio y destino de su recorrido, autobuses escolares americanos de cuando Lincoln era presidente, mercadillos callejeros que cubren parcialmente las aceras (donde puedes encontrar desde comida hasta pañales o gorros de ducha), personas cruzando entre los coches por lugares inverosímiles, y básicamente humo y más humo ya que la ITV la llevan algo atrasada en este país.

Aunque esto es realmente un caos, eso es precisamente parte de la gracia de un país tan auténtico como Bolivia. Aún en la capital, cientos de mujeres visten con ropa tradicional (se les llama "Cholitas"). En la foto las vemos con sus trenzas, su especie de bombín y con su hatillo de colores a la espalda donde pueden llevar desde fruta hasta un "guagua" (no son buses, sino como llaman aquí a los bebés)...es increíble la fuerza y aguante de estas mujeres.

Cerca de La Paz se encuentran las ruinas de una civilización anterior a los propios Incas, que mantuvo un gran imperio que perduró durante 17 siglos y que en su plenitud alcanzó una superficie de 600.000 Km cuadrados ocupando parte de Bolivia, Perú, Argentina y Chile. Se trata del pueblo Tiwanaku. El emplazamiento es interesante pero los arqueólogos tienen todavía curro para rato. En la foto está Marta posando junto a la Puerta del Sol (sin uvas ni champán), el conocimiento astronómico de este pueblo era sorprendente...con esta puerta calculaban las estaciones del año y sus meses. En fin, que cuando Europa estaba en pañales, esta gente tenía el firmamento dominado. Como anécdota decir que Evo Morales tomó posesión de su cargo sobre estas ruinas.

Por último y para que veáis nuestra integración con el pueblo boliviano y sus costumbres, Juan se aventuró, muy a pesar de Marta, a un "Salón de belleza" para hacerse un afeitado al más puro estilo del Oeste. Quizá la imagen no haga justicia al nerviosismo que se respiraba en el ambiente, no sólo por parte de Juan sino también del barbero que necesitó más de media hora para acabar con la espesa y rebelde barba. No os preocupéis, la operación fue todo un éxito, aunque Marta sigue echando de menos el momento barbudiño.

Besos para todos.

jueves, 26 de julio de 2007

Salar de Uyuni

Tras el parón informativo volvemos a la carga con más fuerza si cabe...

Como sabéis, hemos hecho una pequeña variante sobre nuestra ruta inicial y hemos decicido atravesar un poco de Bolivia camino de Perú... sin duda ha merecido la pena.

El sábado pasado nos embarcamos en un viaje alucinante que comenzó en plena cordillera Andina y en este pedazo de paso fronterizo informatizado y con la más alta tecnología en la entrada a Bolivia, empezábamos uno de los viajes más fríos que hayamos hecho nunca.

A lo largo de tres días, disfrutamos de un sinfín de paisajes espectaculares, lagunas y montañas de colores variados debido a los minerales que esta tierra tan rica posee. Formaciones rocosas caprichosas provocadas por el fuerte viento que azota el altiplano. Un lugar activo plagado de volcanes y geysers que, a diferencia de los chilenos que os enseñamos, no solo echaban vaporcito sino que escupían barros de varios colores a 180ºC. En las fotos aparecen: la "Laguna Verde", el llamado "Arbol de Piedra" con fondo montañoso y uno de los cráteres de los Geysers "Sol de la Mañana" en plena ebullición.


Precioso ¿no?, pero la fama cuesta, y aquí en vez de sudar lo que hacemos es tiritar. El precio a pagar fue pasar una estupenda e inolvidable noche a -8ºC en un "acogedor" alojamiento en medio de la más absoluta nada a unos 4.600 metros, y cuyas habitaciones representamos en la foto a tamaño suficiente para que observéis el estupendo somier de piedra sobre el que yacen los colchones.
Aunque parezca mentira el principal problema esa noche no fue el frío (basta con dormir dentro del saco con toda la ropa de tu mochila), sino el dolor de cabeza provocado por la altitud que aunque por el día conseguimos dominar masticando hojas de coca, por la noche, con el cansancio acumulado, se hizo más complicado.

Como colofón de este magnífico viaje cruzamos el enorme Salar de Uyuni, 12.000 km cuadrados de sal, restos de lo que en su día fue el Océano Pacífico. Los picos que se ven detrás de Marta en la foto se encuentran a la sorprendente distancia de 120 km. La sensación de pequeñez que se siente en este desierto blanco es difícil de expresar con palabras, sal y sólo sal hasta donde alcanza la vista.
Este desconcertante escenario da lugar a la creación de todo tipo de ilusiones ópticas, en la foto, nuestro compañero de viaje Paco, de cuyas rastas cuelgan Juan y Jose.

Hablando de compañeros de viaje, aquí está, aunque un poco oscuro, el grupo al completo en pleno amanecer sobre el salar. Si aclaraseis un poco la foto veríais de izquierda a derecha: Jose y Paco representando al sur cachondo de la península, los mendas, Nathalie y Samuel representando a Suiza, y en medio de ellos, Dionicio, nuestro gran conductor y guía que aparece también a la derecha posando junto al jeep que nos transportó por toda esta aventura.


A este amable Boliviano le debemos el éxito total de esta excursión, que en ocasiones goza de mala fama en las guías de viajes por la mala organización de algunas agencias y por la irresponsabilidad de ciertos conductores. Nada de esto sucedió en nuestro caso. Besos a todos.

sábado, 21 de julio de 2007

Sal y Arena II

Aunque podíamos haber titulado esta entrada Cobre y Geysers.

Seguimos en San Pedro turisteando, ayer visitamos la mina de cobre de Chuquicamata, cerca de Calama, a unos 100 km de aquí. Se supone que es la mina de cobre a cielo abierto más grande del mundo, lo cierto es que se trata de un increíble socavón de casi 1 km de profundidad y 4 km de largo... vamos, enorme. Como muestra gráfica: la viva imagen de Antonio Molina y su gran éxito: "Soy Minerooooo".
El lugar impresiona por su productividad y grandiosidad (las ruedas de los camiones que trabajan aquí tienen hasta 3 metros y medio de diámetro), aunque también por su enorme cantidad de desechos acumulados en cerros artificiales que han cubierto parcialmente la ya abandonada ciudad de Chuquicamata (incluyendo uno de los hospitales, más punteros de Sudamérica en los años 60 que está enterrado bajo uno de los cerros). Como algunos sabréis, este lugar y las penosas condiciones de trabajo de sus mineros cuando la explotación de la mina corría a cargo de los USA, despertó los ideales revolucionarios del joven Che Guevara durante su periplo en motocicleta por este continente.

De vuelta en San Pedro, hoy viernes, y como despedida de Chile, nos hemos pegado el madrugón del milenio para visitar los Geysers del volcán Tatio al amanecer (eso implicó salir de San Pedro a las 4:30 AM). Esto ha supuesto una nueva prueba de fuego para nuestra indumentaria (-12ºC) y para nuestra adaptación a la altura (4500 metros) muy importante de cara a nuestro viaje al altiplano Boliviano.

El campo geotérmico del Tatio es un lugar alucinante, una amplia llanura repleta de fumarolas blancas que escupen vapor de agua con un ligero olor a huevo podrido. Caminar entre los pequeños cráteres de agua hirviendo escuchando su borboteo te hace sentir como un pequeño spaguetti a punto de ser cocido. Aquí vemos a Marta impresionada junto a uno de los cráteres.

Con un poquito más de sol y unos 30 grados de diferencia, hemos recorrido parte del cauce del río Puritama (con más agua de la que cabe esperar en un desierto), cuyo cañón está plagado de cactus gigantes de formas curiosas y enormes espinas. Estos cactus sirven de materia prima para la realización de todo tipo de objetos (lámparas, marcos, cajitas...) que se venden en el mercadillo de San Pedro.

Como nota culinaria del día, tras las críticas recibidas sobre nuestra mala alimentación, hemos catado en un pequeñísimo pueblo del valle (cuatro casas más iglesia) un sabroso pincho moruno de carne de llama hecho a la parrilla en modo self-service. De nuevo Marta, hincando el diente en la carne del mencionado camélido.

Mañana partimos hacia Bolivia y estaremos desconectados al menos tres días viajando por el altiplano lejos de cibercafés.

jueves, 19 de julio de 2007

Sal y Arena

Cuando el bus se paró en lo que creíamos que era el fin del mundo, nos dijeron que aún nos quedaban 100 km para nuestro destino... San Pedro de Atacama. Dos horas de polvo después, llegamos a este pequeño lugar en medio de la nada, digno de una peli de Clint Eastwood. Estamos en pleno desierto de Atacama, el lugar más seco del mundo, un antiguo mar del que hoy sólo queda sal en las rocas y desde el que se puede observar, irónicamente, la cercana nieve en las cumbres de los Andes.

Aunque pueda parecer aburrido, las posibilidades turísticas de San Pedro son casi infinitas, aquí hay más tour-operadores que casas.
Aun tomándonoslo con calma, finalmente nos hemos unido, en cierta manera, a la fiebre turística.
Empezamos practicando "sandboard" en las dunas del Valle de la Muerte. No lo hicimos mal del todo, lo bueno es que te caes en blandito, el único riesgo de muerte es por ingestión masiva de arena. Adjuntamos prueba fotográfica, existen vídeos pero los dejamos para cuando encontremos banda ancha.

Al día siguiente pusimos a prueba nuestro fondo de armario yendo a observar las estrellas, con ayuda de un astrónomo y sus telescopios, en plena noche helada del desierto. En este cielo tan remoto se ven millones de estrellas, pero ni rastro de la Estrella Polar, en estas latitudes se guían por la Cruz del Sur. Combinando cámara y telescopio, hemos conseguido esta imagen de Júpiter...mola no?

Por último, de momento, hemos dado un largo paseo por los paisajes marcianos del ya mencionado Valle de la Muerte (el nombre original era el Valle de Marte) donde la acumulación de sal por momentos parece nieve. Para acabar el día, presenciamos una puesta de sol sobre las dunas del Valle de la Luna, acompañados por hordas de turistas, nada especial una vez vistas las de la Ría.

Como nota culinaria, que sabemos que lo estáis esperando, tenemos un plato muy poco atacameño...las pizzas uruguayas del muy recomendable "Bistró Les Copains", hechas con cariño por Eduardo, nuestro pluriempleado monitor de "sandboard" (en la foto). Con cariño y mucho frío, siguen informando desde el desierto, Juan y Marta.

sábado, 14 de julio de 2007

Valle del Elqui

Nos encontramos en La Serena, una ciudad tranquila y veraniega en la mitad norte de Chile, a medio camino entre Santiago y el desierto de Atacama. Perdonad que escojamos una foto tan poco representativa de la Serena como este perrito caliente, aquí llamado completo italiano, con palta y mayo (aguacate y mayonesa), pero no hemos podido evitarlo, el precio de dicho completo es de 500 pesos chilenos, lo que equivale a 70 centimos de euro...irresistible!!
La ciudad data de 1544 lo que la convierte en la segunda más antigua de Chile, aunque hoy es un pueblo pequeño que se encuentra en la desembocadura del río Elqui, cuyo valle es famoso por sus uvas pisqueras (con las que se hace el famoso Pisco) .

Desde aquí se pueden hacer excursiones al interior del valle, plagado de plantaciones de chirimoyas, papayas y uvas. En la foto podemos ver el embalse Puclaro construído para asegurar el agua a todos esos cultivos, en las épocas secas, que son muchas.

Hemos visitado una de las principales plantas pisqueras y degustado el pisco en casi todas sus variantes: papaya, mango, limón (sour), leche y café... Esta bebida, parecida a nuestro aguardiente, constituye la moderna "guerra del Pacífico" entre Chile y Perú porque ambos se atribuyen el origen de este brebaje, tenemos nuestra opinión formada pero no vamos a meternos ahí...

La parte alta del valle tiene unos cultivos de palta que desafían las leyes de la gravedad en la foto podéis ver una de esas terrazas "verticales"...y también una concentración extrañamente alta de minerales: magnetita, cuarzo y otros metales...lo que ha atraído a la NASA para investigar las radiaciones electromagnéticas que se producen de manera natural y también a un gran número de místicos que aseguran encontrar en este lugar propiedades esotéricas únicas.

Para finalizar, comentaros que en un pueblecito de este valle (Montegrande) vivió sus años de infancia Gabriela Mistral, una poetisa chilena que consiguio el premio nobel en 1945 y que debido a su humilde condición, su integridad y su cariño con el pueblo, se ha convertido en uno de los símbolos mas queridos y representativos de Chile.

Besos a todos, nos vamos al desierto...ya os contaremos.

jueves, 12 de julio de 2007

Valpo

Valparaiso es una bahía rodeada por un montón de cerros a los que se puede subir parcialmente en unos ascensores del año de la tana....recuerda de alguna manera a Portugal, con casas pintadas de colores y callejuelas empinadas un poco caóticas, si bien es cierto que en general se palpa el toque bohemio del que presumen sus habitantes.

Hemos recorrido tranquilamente las calles de la ciudad y navegado en una chalupa durante media horita viéndolo todo desde el mar...por aquí pasa la corriente de Humboldt y debido a esto dentro de la propia bahía se pueden observar lobos marinos e incluso un pariente cercano del pingüino. En la foto podéis ver unos lobos marinos (no el de naranja...) y al fondo uno de los cerros de la ciudad.

Ayer, nos fuimos de excursión en un coche de alquiler (Samsung...que sepáis que también el gigante asiático hace coches) junto a una pareja francesa Isabelle y Daniel y de chófer se vino René el dueño del hostal donde estábamos alojados (Hostal la nona...super-recomendable), los tres unos estupendos compañeros de viaje. Visitamos una bodega en la región de Casablanca, especializada en vinos blancos y degustamos caldos de la zona...bueníiisimos, aunque el Albariño sigue en cabeza... :)

Mas tarde, visitamos la casa museo de Pablo Neruda (una de las tres que tenía en Chile) situada en Isla Negra (no es un isla), allí escribió gran parte de sus libros y está enterrado en la actualidad. La casa está abierta al público y es francamente sorprendente, llena de colecciones insospechadas (mascarones de proa, máscaras, botellas, conchas...) tiene forma de barco y las vistas sobre el mar son INCREÍBLES. Allí comimos una "Oda al caldillo de congrio"...que no sólo es uno de sus poemas sino que está para chuparse los dedos...En la foto se ve el barco en el que Neruda se tomaba el aperitivo con los colegas, el decía "No hace falta salir al mar para marearse en un barco".

Besos para todos.


miércoles, 11 de julio de 2007

Adios Santiago

Esta entrada está dedicada a Román , Felipe y Juan, que haciendo gala de la hospitalidad chilena de la que ya hemos hablado nos invitaron a cenar la noche anterior a nuestra partida de Santiago. Gracias chicos, la cazuela de ave con quinoa estaba estupenda. La conversación y la compañía inmejorable. Os veremos a finales del invierno cuando volvamos a Santiago, y más tarde en España haciendo el Camino de Santiago ¿no?. Con esta cena, el domingo 8 terminamos nuestra estancia en Santiago.

Para comer ese mismo día habíamos vuelto al que ya es nuestro restaurante favorito: El Caramaño para probar una vez más el Pastel de Choclo y el de Jaiba. Definitivamente, el encargado de este lugar en un tipo encantador, y la comida está siempre buenísima. Eso es lo que se llama un día redondo gastronómicamente hablando.

Para aquellos que están preocupados por la duración de nuestras 9 camisetas y media, ya las hemos metido todas en una lavadora, como quien dice hemos pasado por la casilla de salida y vuelto a empezar (sin cobrar 20.000).

El lunes nos metimos en un bus a Valparaíso, en la costa cercana a Santiago, ya hablaremos más de Valparaíso pero os adelantamos una foto nocturna desde uno de los cerros, Cerro Alegre, que es Patrimonio de la Humanidad. Lo de esta ciudad si que son cuestas (pero aquí tienen ascensores, en Vigo nos lo curramos a pie).

Saludos a todos.

domingo, 8 de julio de 2007

Rapa Nui

Fue difícil, pero llegamos. Tras un intento fallido de LAN Chile en el que dimos vuelta a Santiago transcurridas casi dos horas de vuelo, a la segunda fue la vencida y conseguimos aterrizar en Isla de Pascua.

No vamos a entrar en el tema "halo mágico" que envuelve la isla y que haría el culo pesicola a Iker Jiménez, pero hay que decir que sí es un lugar sobrecogedor: porque está lejos que te cagas, porque los moais son simplemente impresionantes (aquí tenéis un ejemplo de la cantera de moais en la ladera del volcán Rano Raraku donde los tallaban), porque está plagada de cráteres inmensos a los que trepar, porque las aguas que rodean la isla son de un azul como nunca habíamos visto...

Nos lo hemos visto casi todo, hemos alquilado un coche con el que hemos ido arriba y abajo a trompicones buscando moais, nos hemos bañado por primera vez en el pacífico (las aguas de Cíes son más frías), hemos reptado por cuevas bastante oscuras, nos hemos destrozado los pies caminando por senderos llenos de perros callejeros, caca de caballo y vacas de mirada asesina... También hemos colegueado con algún lugareño (le dimos suerte a unos pescadores y como premio nos ofrecieron el corazón de un pez recién salido del agua que Juan se tragó amablemente para evitarme vomitar delante de los hospitalarios señores).

Es difícil destacar algo de todas las cosas realmente maravillosas que hemos visto, pero como muestra uno de los lugares para nosotros más impresionantes: Ahu Tongariki, con nada menos que 15 moais. Esto va en honor de los pobres Rapa Nuis que hoy están desolados por no haber sido seleccionados entre las 7 nuevas maravillas. Los que nos acompañan en la foto son Chris y Rebecca, Sudafricano y Taiwanesa, que han compartido con nosotros casi toda la estancia en la Isla.

Como segunda muestra hemos escogido el cráter del volcán Rano Kau que tiene un diámetro de nada menos que 1,6 km, donde sopla un viento endemoniado y junto al cual se encuentran los restos de la aldea donde se celebraba la competición del hombre-pájaro que sale en la peli de Kevin Costner.

Nos pasaríamos horas hablando de la isla, de los isleños, de su cultura, pero os aburriríais de nosotros, y aún es pronto para eso...

A modo de despedida, decir que es verdad que éste es un lugar misterioso, porque desgraciadamente la tradición oral desapareció con la práctica totalidad de la población Rapa Nui, y ahora ya apenas queda quién nos lo cuente. Ellos empezaron matándose por el poder, y los comerciantes de esclavos hicieron el resto. Nos quedaremos con las ganas y las hipótesis, que imaginación, en estos casos, no nos falta.

Ya desde el continente, un beso muy fuerte a todos.