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jueves, 13 de marzo de 2008

Ultimos coletazos

Tras nuestro emocionante paso por la fundacion, seguimos camino por el sur de la India. Visitamos Hampi, un pueblo con una fascinante y antiquisima historia. Desde el siglo X hasta el siglo XVI fue la cuna de un gran imperio, que una vez derrotado cayo en el abandono. Hoy en dia es un pequenho pueblo, ideal para el paseo y el relax y repleto de monumentos de su pasado glorioso.

Nos hospedamos cerca del pueblo, atravesando un pequenho riachuelo en una chalupa que se esta haciendo de oro. Sinceramente creo que parte de sus copiosas ganancias las reinvierte en dinamita para boicotear el avance de la reconstruccion del puente que actualmente esta en ruinas. Aqui vemos la barquita a tope de carga con moto incluida desafiando las leyes de la fisica y el sentido comun.

En el hostal habia un magnifico restaurante chill-out donde vagueamos la mayor parte del tiempo, conocimos a dos hermanos malaguenhos ex-azafatos y a una pamplonica, y lo pasamos muy bien juntos charlando y viendo pasar las horas. Zapateados alli, vimos a una mantis palo tan bien mimetizada que resultaba dificil de creer que fuese un ser vivo. Estuvimos media hora embobados viendo como se movia hasta que nos dio pena y la dejamos tranquila.



De los monumentos que visitamos me quedo con dos cosas. La elefanta guardiana del templo de Virupaksha, que aceptaba donativos depositados en los orificios de su trompa, se los pasaba a su cuidador y acto seguido te bendecia con un suave trompazo sobre la cabeza.



Y segundo, dentro del complejo del templo de Vittala, el precioso carro de piedra que preside el patio, y las columnas musicales del templo. Cada una tiene su sonido al ser golpeada levemente, no recomiendan comprobarlo por la erosion causada, pero el propio personal de seguridad lo hace y luego te pide un "regalo"...incredible India.



La aventura para conseguir llegar al tren que nos llevaria a Goa no tiene desperdicio. El tren salia a las 6 y media de la manhana desde Hospet un pueblo que esta a unos 25 km. de Hampi y por carretera india...la cosa prometia. Como a las 5 no habia servicio regular de barca, apalabramos con el barquero un servicio especial con un precio "especial" por supuesto.

Despues de perdernos con los malaguenhos y la pamplonica, conseguimos reagruparnos a las 5 y media y cruzar el rio cual balseros cubanos en una especie de sarten flotante impulsada por el remo del barquero (no usan motor para no hacer ruido...vaya, cual delincuentes).

Una vez pasada la odisea fluvial, comenzo la terrestre..."Kingcobra" asi se llamaba el conductor de autorickshaw con el que habiamos quedado, o bien no espero hasta tan tarde o bien encontro a otro turista que le pago mas y se piro, el caso es que estabamos tirados y nos quedaba poco mas de media hora para el tren (por mi cabeza rondaban los horarios que habia leido en la guia: martes, jueves y sabados a las 06:30...era sabado asi que faltaban tres dias para el proximo tren...si es que habia plazas...ufff)

Empezamos a negociar con los pocos conductores despiertos a esas horas, y como esta gente es mercader desde que nace, sabian que nos tenian pillados por las pelotillas...pagamos un 50% mas de lo hablado con "Kingcobra", llenamos hasta las orejas dos rickshaws (5 personas con mochilas) y a toda leche hacia la estacion.

Nosotros llegamos a la estacion 10 minutos antes del tren, pero el otro rickshaw no aparecia, de hecho llegaron a la estacion casi a la vez, pero ellos a la de autobuses...pillaron otro tuktuk y aparecieron en la estacion 2 minutos antes de la salida. Nos tiramos en los asientos del tren y a dormir el estres camino de Goa, el ultimo reducto portugues de la India en la costa del mar Arabigo.

De las playas de Goa, la Lonely Planet no habla muy bien, de hecho en general hablan mal de casi todas las playas hasta ahora...todas son muy turisticas y desarrolladas, el que escribe debe ser descendiente directo de Robinson Crusoe...conclusion, que a veces se pasan con el "off-track". En ocasiones un poco de desarrollo hace la vida mas facil, siempre que no moleste demasiado.

Influenciados por la guia buscamos algun lugar no muy conocido y por ende mas vacio, fuimos a Betalbatim. Una playa dominada por dos resorts que le quitaban bastante el encanto, mucha corriente para banharse y una media de edad bastante alta...eso si, vimos una bufala banhandose en la playa, sorprendente. Pasamos una noche y seguimos buscando.



Llegamos a Agonda, un pueblo pesquero con una playa enorme y pocos turistas. Parecia perfecto...lo malo es que en la India los locales van a la playa muy tapaditos e incluso ellas se banhan vestidas, asi que resulta un poco incomodo sentirse observado en bikini (eso dice Marta, no penseis mal). De hecho parece evidente que muchos hombres solo van a mirar a las turistas y lo hacen con todo el descaro del mundo. Pero al fin y al cabo estas en su pais y algo parecido paso no hace tanto en Espanha con las suecas en la costa de Levante...no?.



El ultimo dia decidimos irnos de excursion a Palolem, esperandonos una marabunta de turistas. Para nuestra sorpresa la playa presentaba media entrada y era sin duda la mas bonita de las tres que vimos con diferencia. Ademas con el tema bikini, no esta mal sentirse un poco arropado por otros turistas...si alguien se viene a Goa en marzo le recomendaria Palolem.



Desde Goa nos fuimos a Bombay, una ciudad cargada de contrasentidos. Aqui es donde vive la creme de la creme de la sociedad india, desde altos ejecutivos hasta las rutilantes estrellas de Bollywood, esto la convierte en una ciudad cara para el turismo. Nos ensenharon autenticos agujeros por el presupuesto de siempre y terminanos pasando la noche mas cara de toda la India en un hostel propiedad de la Armada de Salvacion...que nombre tan apropiado dada la situacion!

Por otro lado, Bombay tambien cuenta con el mayor poblado de chabolas de toda Asia, donde viven hacinados mas de 5 millones de personas. Aqui fue donde comenzo su lucha Vicente Ferrer recien llegado a la India, de estos momentos en su biografia recuerdo una frase que me impacto: "En la mas absoluta miseria es donde te encuentras la igualdad y la solidaridad, alimentan a los mas ancianos, todos celebran la boda de todos y todos se apenan y lloran con los muertos". Es increible que esta gente a pesar de todo, nos de lecciones de humanidad.

Fuimos a visitar la cercana Isla Elefanta donde se escenifica de maravilla el dicho: "Si Mahoma no va a la montanha, la montanha va a Mahoma". Y es que aqui como en otros puntos de la India, en vez de llevarse las piedras para construir templos, construyeron los templos haciendo cuevas en la propia roca y lo hicieron con un grado de detalle asombroso.





Como nota culinaria de esta zona tenemos que hablar del pescado. Ya con ganas de un pescadito fresco nos dirigimos a los chiringos de playa en Goa y pedimos un "Pomfret", gracias a que la camarera nos mostro todos los peces en una bandejita para escoger a ojo. Estaba muy rico y como podeis observar tenia toque indio (especias a saco)...para los mas eruditos en comida india ya habreis adivinado que era estilo Tandoori por lo rojo que esta el pobre.

Esta ha sido nuestra ultima parada en la India, y para seros sinceros, estabamos deseando ya cambiar de aires. La India es un pais duro e intenso, y tras los 7 meses de viaje acumulados, estos 40 dias aqui nos han resultado agotadores. Namaste!!

Ahora partimos hacia Tailandia donde pensamos disfrutar durante 15 dias del "dolce fare niente" en una de sus hermosas playas del sur.

Esto es todo desde el frente, "tango-charlie-bravo, el ave ha abandonado el nido". Besos a todos.

Marta y Juan.

viernes, 7 de marzo de 2008

Cara y cruz

Aviso a navegantes, esta va a ser una entrada extensa, pero tambien bastante especial, espero que podais encontrar un hueco para leerla.

Esta historia comienza en un tren nocturno camino de Varanasi (tambien conocida como Benares), estabamos en la tercera de las cinco clases disponibles, asi que disponiamos de todo un lujo de camastro, con mantas y todo. Al amanecer, una ninha del compartimento vecino se acerco a charlar, movida como tantos otros por la curiosidad que aqui despierta el extranjero. Cuando nos pregunto que nos parecia su pais le dijimos -la India es muy especial-, y ella nos interrumpio diciendo -no digais eso, mi pais es un inmenso cubo de basura-, ...me dejo seca.

Aquella ninha de 13 anhos acababa de constatar una verdad como un templo, y es que no podemos obviar la evidencia. Hay bellezas fantasticas, lo hemos dicho, pero muchos caminos, pueblos, y sobre todo las ciudades, se ahogan a veces entre montones de desperdicios. A veces tendemos a minimizar los detalles menos "romanticos", pero llamemos a las cosas por su nombre.

Desde ese momento, intentamos encontrar otra explicacion que la evidente falta de medios. La que mas nos sorprendio fue la siguiente: la basura se considera impura, tanto fisica como espiritualmente, solo las castas inferiores tienen asignada la tarea de limpiarla, el resto se limita a deshacerse de ella lo antes posible, arrojada al suelo o por la ventanilla del coche. No es facil luchar contra esto.

En estas divagaciones estabamos, cuando llegamos a Varanasi. Una ciudad que nace, vive y muere en torno a "la gran madre", el Ganges, su rio sagrado. Un lugar impresionante. Pasear por sus ghats (una sucesion de escaleras que descienden al rio) es toda una experiencia que permite contemplar, desde las escenas mas mundanas a las mas espirituales. Aunque en realidad, en la India no hay nada mundano, todo esta impregnado de una fuerte carga religiosa y espiritual.

Es fascinante la dedicacion casi enfermiza al aseo personal, metidos en el rio hasta la cintura, o al pie de las escaleras, se frotan a concienza cada centimetro del cuerpo y hacen gargaras, para acabar limpiandose la boca con un palito. A veces no sabe uno si se estan banhando o rezando, pues todo parece formar parte de un ritual. Cada noche se realizan bonitas ceremonias con flores, fuego e incienso, en las que precisamente se reza al rio.



Los mas impactantes ghats son los de las cremaciones. En uno de ellos, las piras funerarias arden durante las 24 horas del dia. Gentes de toda la India vienen aqui para incinerar a sus muertos. Pilas de madera, de diferentes tipos y precios (solo los Maharajas se pueden permitir el sandalo), se agolpan en torno a las hogueras mortuorias, la escena es totalmente sobrecogedora.

Por si fuera poco, todo un regimiento de los mas variopintos personajes aporta su nota de color a la orilla del rio, ninhos jugando al cricket, vendedores ambulantes, sadhus pidiendo limosna, sacerdotes ofreciendo bendiciones, bufalos y vacas deambulando..., cada manhana, las escaleras se llenan de un colorido tapiz de ropas secando al sol y gente lavando a golpetazos sobre las piedras del rio.





Sin embargo, mi estampa favorita de Varanasi, es la ciudad vista desde el rio, en un barquito. Bien al amanecer, cuando la bruma le da un aire de misterio, o al atardecer con el sol poniendose sobre los tejados de las casas.



A pesar de estas bonitas imagenes grabadas en la retina, tengo que decir que, quizas por las expectativas que tenia, o por haber estado solo un par de dias, o por un cierto escepticismo sobre el lado espiritual de ciertas cosas y una marcada sensibilidad higienica, la indiscutible belleza plastica de Varanasi no fue argumento suficiente para olvidarme de otra realidad. La de que su arteria principal, el rio sagrado, es un sumidero que arrastra metales pesados y bacterias fecales en una proporcion que la hace peligrosa, ya no para el consumo, sino para el banho.

Y es que, por desgracia, cuando el ser humano se pone a contaminar, los dioses tienen la batalla perdida.

Abandonado Varanasi, terminamos nuestro recorrido por el norte de la India, volviendo a Delhi. Esta vez, 25 dias despues de la primera, ya no nos sorprendimos del caos automovilistico, del ruido y la contaminacion de esta enorme ciudad en la que viven casi trece millones de personas.

Pasamos unos dias en el animado Main Bazaar del barrio de Paharganj, regateando precios con conductores de tuctucs para visitar algunas de los principales atracciones de la ciudad. Entre ellas, el Fuerte Rojo, cuyas instalaciones pertenecen hoy al ejercito, y posee algunos bellos, aunque no muy bien conservados palacios. Y la tumba de Humayun, un autentico remanso de paz que encierra un hermoso edificio, precursor del Taj Mahal pero en colores rojo y blanco.




Alli donde fueramos en Delhi, siempre nos encontrabamos con divertidas visitas colegiales. Autenticas marabuntas de crios que llegaban corriendo, como una exhalacion lo inundaban todo, y desaparecian con la misma velocidad. No sin antes rodearnos, darnos la mano y pedirnos algunas fotos. Aqui teneis a un grupo de ninhas uniformadas volviendose locas por salir en la foto a codazo limpio.

A partir de aqui, nuestro viaje dio un vuelco importante. Alguien me dijo hace poco que a la India la quieres y la odias, y digo bien, porque se sienten ambas cosas segun el dia. En ese momento estabamos ya un poco agobiados de tanto regateo, de tanta suciedad, y de que en los lugares turisticos nos viesen solo como una fuente inagotable de rupias. Y entonces, nos fuimos al sur.

Aterrizamos en Bangalore y de alli cogimos un tren a Anantapur, esta vez en quinta clase, apinhados con un buen monton de indios de los que no ven a turistas todos los dias, toda una experiencia.

Habiamos llegado a este lugar tan apartado de la India, en el estado de Andra Pradesh, con la intencion de visitar el original regalo para la boda, hace unos anhos, del hermano y la cunhada de Juan. La financiacion de una escuela construida por la Fundacion Vicente Ferrer. Pero lo que vimos fue mucho mas que eso.

Todo el mundo, creo, ha oido hablar de Vicente Ferrer, un antiguo jesuita que se embarco en una cruzada para ayudar a uno de los pueblos mas pobres de la tierra: los intocables, la casta mas baja dentro del hinduismo (los otros hindues no se atreven ni a tocarlos porque son impuros). Y lo hizo en la zona mas deprimida que encontro, donde hasta los monzones pasan de largo. Los geologos predijeron la desertizacion y abandono de la region cuando Vicente llego hace 40 anhos. No fue asi.

Pensareis que esta es una mas de las miles de ONGs que hay por el mundo, y tal vez sea cierto. Pero al menos, de esta, podemos dar testimonio de lo que hemos visto. Las puertas estan abiertas a todo el que quiera comprobar in situ los diferentes proyectos en los que invierten las ayudas recibidas.



Nuestra primera visita fue el hospital de Bathalapalli donde todos, sin excepcion, reciben atencion medica, miles de fichas ocupan las estanterias del registro de entrada. Las mujeres de sari azul son enfermeras, las del sari verde comadronas. De estas, muchas apenas han ido a la escuela, pero se les ha dado la formacion necesaria para ayudar a las mujeres a parir en sus casas, que es como ellas lo prefieren. No lejos de alli esta la unidad de enfermos de sida, donde atienden e incluso medican a muchos enfermos que antes eran despreciados por la sociedad.

Algo muy interesante de los proyectos que hemos visto es la idea de globalidad, intentando atajar los problemas de principio a fin. Es el caso de los tratamientos de aguas residuales de los hospitales, un problema desde el punto de vista ecologico por las posibles filtraciones a los campos adyacentes. Visitamos el proyecto de las "WetLands" con su encargado, Javi, un cooperante madrilenho que nos explico un proceso que yo resumire y consiste basicamente en: pasar todo el agua residual del hospital por un campo especial de plantas (si, plantas, con flores) cuyas raices purifican el agua en poco mas de una semana, finalmente obtienen un agua apta para el regadio, un lujo en una zona tan seca.

Una visita muy especial fue al centro de planificacion familiar, donde esterilizan a las mujeres que lo desean tras su segundo parto. Alli, mientras las madres estan convalecientes, las abuelas de las criaturas cuidan a los ninhos. La hora del banho, dos veces al dia, es una cita que nadie se quiere perder. Se trata de un lavado al mas puro estilo indio, masajean y frotan a los crios con tanta intensidad que la mayoria lloran como descosidos. A veces parece que los pobres se van a romper de lo que los estiran y encogen. Al final todas querian ser fotografiadas con sus nietos, y eso que eran muchas, los puntitos negros de la cara son para ahuyentar envidias y males de ojo, y para diferenciar a los ninhos de las ninhas.





Aprovechamos nuestra estancia para visitar a las dos ninhas apadrinadas por la madre de Juan. Visitamos a la primera de ellas en su aldea, tras un viaje de hora y pico dando saltos entre los baches y piedras del camino.

La llegada al pueblo fue como una fiesta, todo el mundo nos esperaba en la casa de Nirmala. Nos dieron flores y cocos y nosotros les llevamos regalos. La sensacion es bastante abrumadora, porque te aclaman como si fueras el benefactor del pueblo. Todos te quieren dar la mano, todos te dicen gracias, y uno piensa que, obviamente, no es nadie para merecer todo eso. De todo ello, me quedo con la mirada de agradecimiento infinito de los padres, sincera y carinhosa. Creo que de verdad la vida de esta gente mejora gracias a estas iniciativas.

El dinero mensual que aportan los padrinos no va solo a los ninhos, sino que alcanza a toda la familia y se extiende a la comunidad, evitando desigualdades. Nos gusto la idea tanto que el resultado es este: hemos apadrinado a esta preciosa ninha de dos anhitos, se llama Swapna, que significa "suenho" en Telugu (la lengua de la zona), tenia mucho genio y no habia forma de que le hicieran una foto para su ficha, normal, con dos anhos uno solo quiere estar en brazos de su madre.

A la segunda ninha, Lakshmi, la conocimos en la propia fundacion, con toda su familia, intercambio de flores, fruta y regalos. La madre nos deja de piedra con un speech sobre sus iniciativas como responsable de desarrollo de su comunidad, y su pequenho negocio cooperativo creado a base de una especie de microcreditos del programa denominado “de mujer a mujer”. Nos impresiono la fuerza en la mirada y la determinacion de esta campesina, analfabeta, que solo necesitaba un pequenho empujon para prosperar ella, su comunidad y su familia.

La ultima, y mas intensa de nuestras visitas fue a la famosa escuelita que comente al principio. La escuela "Jano" en Atmakur. Aqui si nos sentimos como el rey y la reina de visita oficial. Nos dieron flores y frutas, nos presentaron a los responsables de la comunidad que se cuadraron ante nosotros, nos cantaron, nos bailaron y nos apabullaron con unas muestras de carinho desmesurado que intentamos dar de vuelta dentro de lo posible (si, Juan me hizo bailar una muinheira y acabamos los dos cantando la Rianxeira, creemos que les gusto, al menos se rieron).





La escuela, aunque sencilla, es toda una muestra del colorido y vitalidad de la India. Formada por un gran y unico aula, con dos enormes pizarras, sin pupitres, pero repleta de preciosos murales del sistema solar, el cuerpo humano, el abecedario... Y una vez mas, llena de las sonrisas de los ninhos, de agradecimiento y del orgullo de la maestra y los responsables del pueblo.



La lista seria muy larga, colegios/internados de integracion para discapacitados, talleres-escuela de diferentes oficios, pozos y sistemas de irrigacion, embalses, viviendas y un largo etcetera que es mejor que el que pueda visite en persona, y sino en la web donde detallan todos sus proyectos.
http://www.fundacionvicenteferrer.org

Pero si venis, procurad cruzaros con Vicente deambulando por el campus y saludando a todo el que se encuentra en su camino. El "father", como le llaman aqui, que bajo su aspecto de abuelete entranhable, risuenho y hasta travieso, encierra una personalidad que encandila, al menos a mi, con su hablar pausado y su mirada clara.

Algunos creen que es un santo, un matrimonio le pidio que tocase unas telas para llevarselas a una mujer enferma que queria tocar algo que el hubiese tocado, Vicente no comprendio muy bien el asunto y un poco confuso decia "pero esto me lo quedo no?". Esta es una organizacion aconfesional y Vicente, aunque creyente, no duda en decir, entre risas, que de haberlo creado el, habria hecho un mundo mejor. Quiza sea cierto.

A los que habeis llegado hasta aqui, gracias y pronto volveremos a la carga. Un beso.